El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani, aprovechó la apertura de la Conferencia de Cónsules Italianos en el Mundo, celebrada en la Farnesina, para defender la reforma de la ciudadanía italiana y volver a cuestionar a quienes solicitan el reconocimiento de la nacionalidad sin mantener, según su criterio, un vínculo efectivo con el país.
Ante más de 150 cónsules italianos reunidos en Roma, Tajani afirmó que “la ciudadanía italiana es una cosa seria” y sostuvo que el gobierno ha devuelto “dignidad y significado a un derecho que debe basarse en un vínculo auténtico con Italia”.
Durante su intervención, el canciller recurrió nuevamente a una expresión que ya había utilizado al presentar el decreto que modificó las normas de ciudadanía en marzo de 2025. “Era inaceptable ver que se anunciara el Black Friday para reconocer la ciudadanía italiana”, afirmó, en referencia al elevado número de solicitudes presentadas por descendientes de italianos en el exterior.
Según Tajani, existen casos de personas que se presentan ante los consulados sin hablar italiano y exigen obtener un pasaporte. “Ser ciudadano significa conocer la historia, conocer el idioma y sentirse orgulloso de ser italiano”, sostuvo.
El ministro fue aún más allá al señalar que la ciudadanía “no es un instrumento para viajar a Miami más fácilmente por tener un pasaporte europeo” y que tampoco debe entenderse como una herramienta para facilitar el turismo internacional. Las declaraciones fueron realizadas en tono irónico ante los cónsules presentes, sin que se registraran reacciones públicas durante el acto.
Las palabras del canciller tienen especial repercusión en América Latina, donde residen millones de descendientes de italianos y donde países como Argentina y Brasil concentran una parte significativa de los trámites de reconocimiento de ciudadanía por ius sanguinis.
No es la primera vez que Tajani utiliza este tipo de argumentos. El 28 de marzo de 2025, al anunciar el decreto que endureció las condiciones para acceder a la ciudadanía italiana, ya había comparado las solicitudes con un “Black Friday”. Más de un año después, volvió a emplear exactamente la misma imagen, consolidándola como uno de los principales ejes discursivos del gobierno para justificar la reforma.
Sin embargo, el discurso dejó expuesta una contradicción. Minutos antes, el propio Tajani había definido a los más de siete millones de ciudadanos italianos residentes en el exterior como un “recurso muy valioso” para el país y recordó la existencia de cerca de 80 millones de personas de origen italiano en todo el mundo.
En la misma ceremonia también fue leído un mensaje del presidente de la República, Sergio Mattarella, quien describió a la diáspora italiana como un “patrimonio humano, cultural y profesional” para Italia.
Mientras el gobierno reivindica públicamente el aporte de las comunidades italianas en el exterior, las expresiones utilizadas por Tajani vuelven a reflejar la creciente distancia política entre Roma y una parte importante de los descendientes de italianos, especialmente en Sudamérica, donde la reforma de la ciudadanía continúa generando cuestionamientos, movilizaciones y acciones judiciales.
