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Argentina

El chef argentino con estrella Michelin que transformó una mansión de culto italiana

La residencia diseñada en 1922 por el arquitecto del Palacio Barolo volvió a la vida tras una restauración integral.

La residencia diseñada en 1922 por el arquitecto del Palacio Barolo volvió a la vida tras una restauración integral. El proyecto combina patrimonio, gastronomía y cultura bajo la dirección del chef Juan Ventureyra, distinguido con estrellas Michelin.

Una de las obras menos conocidas del arquitecto italiano Mario Palanti volvió a ocupar un lugar destacado en la vida cultural porteña. La emblemática Casa Redonda, ubicada en la esquina de Ortiz de Ocampo y Eduardo Costa, en Barrio Parque, reabrió sus puertas convertida en restaurante después de un profundo proceso de restauración que recuperó el esplendor de una residencia construida en 1922.

La propiedad fue diseñada por Palanti para la familia Fevre, vinculada a la industria automotriz de la época. Su característica torre-mirador permitía observar las pruebas de vehículos que se realizaban en una pista instalada sobre la terraza, una singularidad arquitectónica que refleja el espíritu de la Belle Époque argentina. Con el paso de los años, el edificio funcionó también como sede diplomática antes de quedar prácticamente abandonado.

La recuperación estuvo a cargo de Eme Carranza Studio, que restauró mármoles, vitrales, maderas y herrerías originales, respetando el carácter histórico del inmueble, declarado monumento nacional. El nuevo espacio, denominado Casa Palanti, toma inspiración de La Divina Comedia de Dante Alighieri, una referencia habitual en la obra del arquitecto milanés, creador también del Palacio Barolo. Los distintos ambientes evocan simbólicamente el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, generando una experiencia que integra arquitectura, historia y gastronomía.

La propuesta culinaria está liderada por Juan Ventureyra, uno de los chefs argentinos más reconocidos de la actualidad, galardonado con una Estrella Michelin y una Estrella Verde Michelin por su trabajo en Mendoza. Su cocina combina productos argentinos de estación con influencias italianas, en homenaje a las raíces de Palanti. Entre los platos más destacados figuran la milanesa con hueso preparada al estilo milanés, la porchetta de cerdo, pastas artesanales y una selección de vinos cuidadosamente curada.

Con esta reapertura, una de las obras patrimoniales más singulares de Buenos Aires recupera protagonismo y suma un nuevo capítulo a la huella italiana en la arquitectura y la cultura argentina.

Fuente: Forbes Argentina 

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