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Economía

Alejandro Nicoletti: “Fue un trabajo de muchos años de ingeniería y control. Pudimos lograrlo juntos”

ADN Electrónica fabricó placas electrónicas que validaron la capacidad industrial en el espacio. Ahora se preparan para nuevos proyectos y desafíos.

Una empresa rosarina con fuerte ADN italiano aportó tecnología clave al satélite argentino ATENEA, que viajó integrado a la misión Artemis II de la NASA.

ADN Electrónica, fundada en 2006 en Rosario por Alejandro Nicoletti, nació como una startup que fabricaba a mano y reinvertía todas las utilidades en maquinaria y mejoras.

“Nació como una startup, fabricábamos a mano y reinvertimos todo para mejorar procesos”, recordó Nicoletti. Hoy la firma opera con 42 procesos de fabricación —muy por encima de los 13 habituales en plantas convencionales—, lo que le permite alcanzar estándares de calidad y control aptos para la industria aeroespacial, militar y automotriz.

Los circuitos impresos multicapa (hasta ocho capas) desarrollados por la empresa rosarina son “redes de interconexiones que conectan diferentes componentes que forman un sistema”, explicó Nicoletti.

“Si bien parecen simples, son las plaquitas que por ahí para la gente que no conocen, están dentro del control remoto, de la computadora y demás”. Estas placas especiales, con mayor espesor de cobre en las pistas según normas IPC, forman parte de uno de los payloads del CubeSat ATENEA de 12 unidades, un microsatélite diseñado para validar tecnología en condiciones extremas de espacio profundo.

 

La participación se dio a través de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), con quien ADN Electrónica mantiene un contrato marco de colaboración. El proyecto fue seleccionado por la NASA entre propuestas de unos 50 países, quedando Argentina entre los cuatro elegidos junto a Alemania, Corea del Sur y Arabia Saudita.

Tras años de prototipado (la última placa voló en 2022), ensayos críticos —incluyendo vibraciones de hasta 23G—, pruebas de radiación, temperatura y materiales, el satélite se liberó durante la misión.

“El satélite se encendió automáticamente” a más de 70.000 kilómetros de la Tierra y transmitió datos captados por estaciones en Córdoba, Tierra del Fuego y una en Tailandia. Aunque no quedó en órbita (cumplió su rol experimental y luego reingresó a la atmósfera), validó comunicación, componentes y procesos de fabricación.

Este hito resalta la relevancia de ADN Electrónica en la carrera espacial argentina: una empresa chica (solo cuatro personas, con la mayoría de procesos automatizados) del interior del país demostró que puede integrarse a misiones de máxima exigencia de la NASA.

“Cuando se refieren de manera despectiva a la industria argentina, inevitablemente pienso en el payload que fabricamos en ADN en colaboración con la UNSAM”, enfatizó Nicoletti.

NUEVOS PROYECTOS, Más DESAFÍOS

«El contrato marco con la Universidad de San Martín, que va a aportar ingeniería en conjunto con ADN. También estamos trabajando ahora con Rubén Corvo, que es un ingeniero especializado en todo lo que electrónica ferroviaria.

Los logros validan la ingeniería local, la profesionalidad de las universidades argentinas y abre puertas a futuros proyectos internacionales, incluyendo colaboraciones en satélites, sistemas ferroviarios y hasta competencias de cohetería experimental.

“Es un hito que valida procesos, ingeniería y abre puertas a futuros proyectos”, concluyó el CEO.

Fuente: Redacción Mondo Italia

 

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