«Somos el segundo productor de helados de la República Argentina con proyección internacional», afirmó el empresario Mauricio Comanducci
La historia de MontHelado, hoy la segunda productora de helados más grande de Argentina, comenzó hace casi un siglo en un pequeño pueblo del norte de Italia y tiene como protagonista a una familia de inmigrantes que convirtió un oficio artesanal en una de las principales industrias del sector.
Así lo contó Mauricio Comanducci, presidente de la empresa rosarina, durante una entrevista en La Capital+, donde repasó el recorrido de una firma que actualmente produce cerca de 20 millones de litros de helado por año, elabora para marcas como La Montevideana y ComCom, y fabrica productos para compañías como Unilever, Freddo y Arcor.
Una historia que comenzó en Italia
El origen de la empresa se remonta a Montescudo, en la región italiana de Emilia-Romaña, donde Pedro Comanducci, padre de Mauricio, comenzó a elaborar helados en 1927 cuando apenas tenía 17 años.
Sin medios de transporte, recorría unos siete kilómetros montado en un burro para vender sus helados frente al castillo de San Marino. Conservaba el producto utilizando hielo y sal, en una época en la que no existían sistemas modernos de refrigeración.
La Segunda Guerra Mundial interrumpió aquella actividad. Pedro Comanducci fue enviado a Abisinia durante la campaña colonial italiana, cayó prisionero de las fuerzas británicas y permaneció cinco años en un campo de concentración. Al regresar encontró a su país devastado y, en 1948, decidió emigrar a Argentina.
Rosario, el nacimiento de ComCom
Instalado en Rosario, comenzó trabajando en una panificadora, pero pronto volvió a dedicarse al helado. Fabricó una pequeña máquina manual para triturar hielo y empezó a vender sus productos en un bar de la ciudad.
Con la llegada de su esposa María Bianca, también inmigrante italiana, nació la marca ComCom, que revolucionó el negocio con la producción de helados envasados y una amplia red de vendedores ambulantes.
La expansión
En 1988 Mauricio Comanducci asumió la conducción de la empresa familiar y comenzó una etapa de fuerte crecimiento basada en la reinversión permanente.
«Toda la plata que ganábamos la volvíamos a poner en la empresa. Incluso en los años 90, cuando muchos sacaban la plata del país, mis padres trajeron los ahorros que tenían en el exterior para invertirlos acá«, recordó.
El gran salto llegó en 2006, cuando la familia adquirió la histórica marca La Montevideana, uno de los nombres más emblemáticos del helado argentino.
Posteriormente, MontHelado se convirtió en proveedor de Unilever, luego de superar exigentes auditorías internacionales, y más tarde comenzó también a fabricar productos para Freddo, Arcor y otras compañías del sector.
Actualmente la empresa posee una capacidad instalada para producir 30 millones de litros anuales, emplea de forma directa a unas 300 personas y continúa incorporando nuevas tecnologías de producción.
Un legado italiano
La tercera generación de la familia ya participa de la conducción de la compañía. Carolina Comanducci lidera el desarrollo comercial, mientras que Pablo Comanducci impulsa la innovación tecnológica de la planta.
Para Mauricio, el crecimiento de la empresa resume el legado que dejó su padre, aquel inmigrante italiano que llegó al país sin recursos tras la guerra.
«A mi papá Argentina le dio todo. Hoy trabajan 300 personas gracias a ese italiano que vino en 1948 con una mano atrás y otra adelante«, concluyó.

Fuente: La Capital / Redacción: Claudio Cxon
