Al término de su audiencia general del miércoles 8 de abril en la Plaza de San Pedro, el Papa afirmó que acogía el anuncio de la tregua inmediata «con satisfacción y como un signo de profunda esperanza».
La jornada fue densa en gestos simbólicos: el mismo Papa que el martes había calificado de «inaceptables» las amenazas de Trump sobre la destrucción de la civilización iraní, saludaba horas después el giro diplomático. León XIV instó a los fieles a que acompañen el delicado proceso diplomático con la oración y recordó la Vigilia de Oración por la Paz convocada para el sábado 11 de abril en la Basílica de San Pedro.
Meloni fue el primer dirigente de la Unión Europea y de la OTAN en visitar la región desde el estallido del conflicto. Durante su gira por Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, la primera ministra ofreció la capacidad industrial italiana para colaborar en la reconstrucción de infraestructuras energéticas dañadas y reclamó la apertura del Estrecho de Ormuz como condición para la desescalada. Ante las cámaras, Meloni adoptó un tono cauto respecto a Washington y reconoció que «cuando no estamos de acuerdo, debemos decirlo, y esta vez no estamos de acuerdo» , en referencia a una iniciativa parlamentaria para denegar el uso de bases italianas a operaciones ofensivas de Estados Unidos.
La posición italiana sigue siendo compleja: aliada de la OTAN y de Estados Unidos, pero con intereses energéticos vitales en el Golfo que la empujan hacia la desescalada.
El gobierno aprobó prorrogar hasta 2038 el cierre de sus cuatro centrales térmicas de carbón, que el plan nacional tenía previsto clausurar a finales de 2025, justificando la medida en la «grave crisis energética internacional» generada por la guerra en Irán. La medida va al Senado esta semana, donde se espera que sea aprobada.
Fuentes: Vatican News, Bloomberg Línea, Infobae, Alfa y Omega, Euronews.
