El presidente Sergio Mattarella reivindicó el valor del trabajo como pilar de la sociedad italiana y llamó a profundizar la integración europea, durante la celebración del Día del Trabajo en la ciudad de Pontedera.
«Estamos en Pontedera para celebrar el trabajo italiano, fundamento esencial de nuestra convivencia.
Mañana es el Día Mundial del Trabajo, una celebración de la República fundada en el trabajo. Conmemora la trayectoria de nuestro país, su dinamismo y la construcción de la solidaridad y los derechos en el ámbito laboral», afirmó el jefe de Estado.
Mattarella visitó en Pontedera, en la región de Toscana, la fábrica de las motocicletas Piaggio, uno de los símbolos del Made in Italy en el mundo. En su discurso, subrayó el papel estructural del trabajo en la vida social y económica: «El trabajo moldea nuestro ser y nuestro futuro. Nos ayuda a echar raíces, convirtiéndonos en arquitectos, protagonistas y responsables de la sociedad que legamos a nuestros hijos y nietos».
El presidente destacó que «la producción y distribución de la riqueza fomentan la calidad de vida, el bienestar de la comunidad» y permiten materializar los valores de la convivencia, además de ser «un actor primordial en la consecución de los objetivos de solidaridad social que consagra la Constitución».
Mattarella también advirtió sobre las dificultades del contexto internacional. «Nuestra economía se ve lastrada por la fragilidad, los conflictos y las guerras, que afectan a la productividad de nuestras empresas: debemos eliminar las barreras que aún impiden una plena unión económica». En esa línea, instó a la Unión Europea a dar un paso adelante: «Es hora de avanzar con valentía por el camino de la integración europea».
El mandatario señaló además los desafíos estructurales del bloque: «Europa tiene un déficit competitivo en términos de productividad y capacidad de innovación. Debemos eliminar urgentemente las barreras que aún impiden una unificación completa de nuestros mercados internos, pero sobre todo, debemos comprender que es momento de visión, no de medidas a corto plazo».
«Las inversiones deben dirigirse a los sectores más estratégicos y a aquellos con mayor potencial de crecimiento», agregó. Otro de los ejes del discurso fue la cuestión migratoria y demográfica. «Nuestros jóvenes emigran de Italia, otros llegan. El sistema productivo demanda mano de obra: esto invita a la reflexión», afirmó.
Según explicó, «el empobrecimiento demográfico, por un lado, y el aumento de la demanda insatisfecha de mano de obra, por otro, obligan a nuestras sociedades a abordar estos problemas con racionalidad y sensatez, fomentando la cooperación con sus países de origen», en referencia al Plan Mattei impulsado por el Gobierno de Giorgia Meloni.
Finalmente, el presidente puso el foco en la cohesión social y el rol de los actores laborales: «las fábricas, los trabajadores y los sindicatos desempeñaron un papel fundamental en la construcción de la nueva Italia tras la guerra, en el desarrollo de los derechos, el bienestar y la convivencia pacífica».
«La cohesión social exige un empleo efectivo y la protección de los trabajadores frente a todas las ilegalidades y la explotación que amenazan la propia convivencia. Se insta a los interlocutores sociales —sindicatos, empresas y asociaciones— a aportar sus valores. El diálogo social nunca debe interrumpirse», concluyó Mattarella.
