Italia reafirmó su rechazo a medidas de represalia comercial frente a Estados Unidos en un contexto de creciente tensión global. El ministro de Economía, Giancarlo Giorgetti, sostuvo que “no debemos pulsar el botón del pánico”, marcando una línea prudente dentro de la Unión Europea.
La posición italiana se explica por su fragilidad estructural. La deuda pública proyectada ronda el 138% del PBI en 2026, lo que limita la capacidad de maniobra ante shocks externos. En ese marco, Roma impulsa mayor flexibilidad fiscal dentro del bloque europeo.
El Ejecutivo considera que un endurecimiento comercial afectaría exportaciones industriales. Sectores como maquinaria, automotriz y agroindustria dependen de mercados abiertos, especialmente en América del Norte.
Fuentes: Infobae, EFE.
