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El aeropuerto de Roma alerta sobre un «riesgo de desastre» por nuevos controles biométricos

a preocupación surge por las largas demoras registradas en los controles fronterizos para pasajeros procedentes de países no pertenecientes al Espacio Schengen

Los principales aeropuertos europeos encendieron una señal de alarma ante la implementación del nuevo sistema de control biométrico para viajeros extracomunitarios. Aeropuertos de Roma, la empresa que gestiona los aeropuertos de Fiumicino y Ciampino, solicitó la suspensión temporal de los controles y advirtió sobre el riesgo de un “desastre” operativo durante la temporada alta de verano.

La preocupación surge por las largas demoras registradas en los controles fronterizos para pasajeros procedentes de países no pertenecientes al Espacio Schengen. Según operadores aeroportuarios, en algunos casos las esperas ya alcanzan varias horas, en un contexto en el que se espera un récord de tráfico aéreo en toda Europa.

La normativa no afecta a quienes viajan con pasaporte de un país de la Unión Europea, como Italia. En cambio, sí alcanza a ciudadanos de países extracomunitarios, entre ellos argentinos, brasileños, británicos y otros viajeros que ingresan al espacio Schengen.

“Estamos muy preocupados por el verano; en una escala del uno al diez, diría que estamos en un nivel ocho o nueve”, afirmó Marco Troncone, presidente de Aeropuertos de Roma, en declaraciones al Financial Times. Según explicó, la situación podría obligar a suspender temporalmente algunas de las medidas para evitar problemas mayores en los principales aeropuertos del continente.

Las críticas también llegaron desde Milán. Armando Brunini, presidente de SEA, la compañía que administra los aeropuertos de Malpensa y Linate, señaló que los tiempos medios de espera se duplicaron desde la puesta en marcha del nuevo sistema.

Entre las causas mencionadas figuran la coordinación entre las distintas fuerzas policiales de los países europeos, la integración de bases de datos nacionales y comunitarias, la falta de personal especializado y las dificultades tecnológicas para procesar los registros biométricos con rapidez.

Las asociaciones aeroportuarias europeas reclaman mayor flexibilidad. Algunas incluso solicitan la posibilidad de suspender temporalmente la toma de datos biométricos durante los meses de mayor movimiento turístico.

Desde Bruselas, sin embargo, la Comisión Europea sostiene que el sistema funciona correctamente y atribuye las demoras principalmente a problemas de infraestructura, falta de personal y concentración de vuelos en determinados horarios. No obstante, reconoce que la normativa contempla mecanismos de flexibilidad que pueden ser aplicados por los Estados miembros cuando sea necesario.

Mientras continúa el debate, los aeropuertos europeos buscan evitar que las largas filas se conviertan en una de las imágenes más repetidas del verano 2026.

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